
La copa reflectante y el brazo curvado crean una transición limpia entre la pantalla de vidrio y la placa de pared.
El vidrio opalino redondeado y el brazo curvado de cromo confieren a la lámpara de pared un perfil escultórico con un cálido acento en oro rosa.

La copa reflectante y el brazo curvado crean una transición limpia entre la pantalla de vidrio y la placa de pared.

Dos formas de vidrio suavemente curvadas difunden la luz y aportan a la lámpara su perfil escultórico.

El vidrio claro mantiene ligera la silueta, mientras que el accesorio en oro rosa añade un cálido acento metálico.

Instalado solo o en pareja equilibrada, el difusor redondeado suaviza la pared, mientras que el brazo de metal pulido añade una línea nítida y reflectante.



